Fausto, Anastasio, Fierro, y otros. Un homenaje sinfónico a Alberto Ginastera (1916-2016)

Escrito por Dellmans, Guillermo
Fecha de publicación: 12/05/2016

El pasado 11 de abril de 2016 hubiese cumplido cien años uno de los compositores argentinos de mayor reconocimiento internacional desde la segunda mitad del siglo XX en adelante: Alberto Ginastera. Cuatro días más tarde, el jueves 14, el Teatro Colón le rindió homenaje y por ende a la música argentina. Muy pocos compositores argentinos llegaron tan lejos como Ginastera; por dicho motivo, el concierto se enmarcó dentro de los múltiples tributos que seguramente seguirán escuchándose dentro del corriente año. Luego de la representación de su ópera Beatrix Cenci hace unos meses, le llegó el turno a su repertorio orquestal.
Sin lugar a dudas, la auténtica deferencia al homenajeado fue brindada por la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires bajo la dirección de Enrique Arturo Diemecke. Por medio de la extraordinaria ejecución de las obras, al conjugar calidad y sensibilidad interpretativa, la orquesta dejó en evidencia la gran capacidad creadora de Ginastera como compositor y orquestador. Es una lástima que con una orquesta como la Filarmónica sobre el escenario, solo por hechos circunstanciales como la conmemoración del centenario del nacimiento, uno puede llegar a oír en el Colón un concierto íntegro de música sinfónica argentina como el Concierto de Abono (Nro. 3).
En cuanto al programa del concierto, se trató de representar la producción sinfónica del compositor por medio de cuatro obras orquestales de diferentes etapas. Haciendo uso de su función introductoria, el concierto se inició con la Obertura para el Fausto Criollo Op. 9, una de las más antiguas del programa. De su etapa intermedia, se interpretó las Variaciones concertantes Op. 23 (1953), que tal como su nombre lo indica se trata de variaciones para orquesta de cámara en la que en determinados momentos (variaciones) cada instrumento del orgánico actúa como concertino. A continuación, el solista Pablo Diemecke ejecutó junto a la Filamónica el Concierto para violín Op. 30 (1963), obra perteneciente al último período compositivo de Ginastera y que comparte con la Obertura procedimientos intertextuales. Y, por último, concluyó el homenaje con la famosa suite del ballet Estancia Op. 8a. (1941), cuyo último número quizá sea el movimiento más reconocido de todo el repertorio ginasteriano.
Para tener una idea más acabada de la producción sinfónica de Ginastera, me detendré brevemente a comentar aspectos relevantes de una de las obras ejecutadas. La Obertura para el Fausto Criollo fue compuesta en 1943 y obtuvo, ese mismo año, el Premio Nacional. Juan José Castro, a quién está dedicada la obra, la estrenó un año después en Santiago de Chile con la Orquesta Sinfónica de Chile y luego en nuestro país con la Orquesta de la Asociación Filarmónica de Buenos Aires.
Al igual que muchas de las oberturas románticas del siglo XIX, la Obertura de Ginastera tiene su correspondencia en una fuente extramusical. Se trata del poema Fausto. Impresiones del gaucho Anastasio el Pollo en la representación de esta ópera (1866), de Estanislao Del Campo. El caso de la Obertura para el Fausto Criollo no es el único con estas características entre las obras que formaban su catálogo por aquellos años. A principios de la década del 40, muchas composiciones estaban ligadas, de diferentes maneras, con la literatura. Por un lado, se pueden mencionar obras como Canción al árbol del olvido (1938), Cantos del Tucumán (1938), Cinco canciones populares argentinas (1943) que, al contener texto en sí, las referencias son lógicamente evidentes. Pero, más allá de la música vocal, también es posible nombrar otras cuya relación música-literatura es más aparente, tal como la suite del ballet Estancia con el Martín Fierro y nuestra obra en cuestión.
Al partir del popularmente conocido Fausto Criollo, la obra de Ginastera se sumerge en un universo intertextual, donde la relación dialógica va a estar dada no solo con sus referencias inmediatas (Fausto de Del Campo y de Gounod) sino también con muchas otras de manera mediata (el Fausto de Goethe, por dar un ejemplo). Como se sabe, el Fausto Criollo se basa en una transposición paródica de la ópera Fausto de Charles Gounod a un poema gauchesco ambientado a fines del siglo XIX en la provincia de Buenos Aires. El texto narra el encuentro de dos personajes, Anastasio el Pollo y Don Laguna, y el diálogo que entablan luego de que uno de ellos, Anastasio el Pollo, relata la impresión que le provocó el Fausto de Gounod en el viejo Teatro Colón. La línea argumental de la narración y lo que proporciona su aspecto bufonesco está en la incapacidad de este gaucho para discernir entre realidad y ficción frente a la representación de la ópera.
El procedimiento constructivo basado en la referencia intertextual que utilizó Estanislao Del Campo para su poema fue retomado por Ginastera para su obra. De la misma manera que el “Fausto Criollo”, la Obertura está fundada en la transposición y combinación de elementos de la “alta” cultura (occidental) con aspectos de la cultura “popular” criolla. Mientras que para la representación de la primera, Ginastera recurre a citas de la ópera de Gounod, para la segunda presenta pasajes originales en base a ritmos, melodías y armonías propias del folclore argentino.
Como toda obertura, la escrita para el Fausto Criollo consta de un solo movimiento. En ella es posible discernir secciones internas y de características diferentes. Si bien la Obertura es “para” el Fausto de Estanislao Del Campo al mismo tiempo, parte “desde” el Fausto de Gounod. Es por dicho motivo que la estructura formal de la obra está determinada a partir por la presentación sucesiva y alternante de citas y temas originales.
La Obertura de Ginastera comienza de la misma manera que la del Fausto de Gounod. Dos motivos del comienzo de la ópera del francés son citados casi literalmente por el compositor argentino. El primero es el inicio con un majestuoso acorde del tutti orquestal y segundo un motivo de características zigzagueante que Ginastera lo presenta en forma de fugato. Luego de que los primeros compases estén determinados por las referencias al Fausto de Gounod, el compositor nos recuerda inmediatamente que su Obertura es para el Fausto Criollo y por tal motivo lo representa musicalmente con un ritmo típicamente de los pagos del gaucho Anastasio El Pollo: el malambo. Muy astutamente, Ginastera recurre a esta danza que, por un lado, remite inequívocamente a la música rural de la región pampeana, lugar de pertenencia de los personajes del poema gauchesco y, por otro lado, porque a principio de los años cuarenta ya lo maneja perfectamente a la hora de emplearlo en sus obras.
A toda esta sección le sigue una etapa transitoria en donde nuevamente se emplea el método de sucesión de elementos ajenos y propios. Para mantener cierto equilibrio, el compositor presenta a continuación de la danza (malambo) una canción típica del norte argentino: la vidala. Su carácter contemplativo está muy bien manejado desde el punto de vista orquestal de la misma manera que la tendencia dramática de la sección contigua en donde Ginastera vuelve a retomar el Fausto de Gounod. En este caso se trata de una cita de la Chanson de Roi de Thulé que interpreta Margarita (“Il était un Roi de Thulé”), luego de su encuentro con Fausto en el tercer acto. La intertextualidad continúa en el extenso fugato que sigue, en donde el sujeto está extraído de la canción (“Vin ou bière”) del coro de estudiantes y soldados en la Kermesse del segundo acto de la ópera de Gounod. Concluye el fugato con un tutti orquestal cuya cadencia descansa sobre los mismos acordes con que comienza la Obertura. De esta manera y gracias a un hábil montaje de secciones, se ingresa a la fase final con una sensación de continuidad. Para este momento Ginastera retoma la introducción de manera abreviada para así concluir la Obertura para el Fausto Criollo con la sección más vital, dinámica, y que mejor lo representa de toda la obra.

 

Ficha Técnica:

“Alberto Ginastera 100 años”

Obertura para el Fausto Criollo Op. 9

Concierto para violín Op.30

Variaciones concertantes Op.23

Danzas del ballet “Estancia” Op. 8ª

Director: Enrique Arturo Diemecke

Violín: Pablo Diemecke

Orquesta Filarmónica de Buenos Aires

Teatro Colón

Fecha: 14/04/16 20 hs

 

 

Bibliografía

Del Campo, Estanislao. 1951. Fausto. Buenos Aires: Peuser.
Ginastera, Alberto. 1951. Obertura para el Fausto Criollo. Buenos Aires: Barry y Cía.
Gounod, Charles F. Faust: Opera en 5 actes. París: Chodens.