El concepto de diversidad cultural en el catálogo de “Putumayo World Music”

Escrito por Medina Balbis, Florencia
Fecha de publicación: 02/04/2013

Resumen: En el siguiente trabajo se propone una revisión sobre los criterios que conforman el concepto de diversidad cultural en la categoría denominada World Music. Desde un enfoque sociológico –y teniendo en cuenta que dicha categoría emerge en la década del ´80 como una consecuencia de la globalización– en el presente escrito se aborda el vínculo de tal temática con el multiculturalismo, particularizando su análisis  en la discográfica Putumayo World Music (PWM). A partir del estudio del catálogo que incluye más de 300 compilados editados, surgen ciertos interrogantes que alientan esta investigación: ¿Qué criterio de diversidad se puede observar en el catálogo? ¿Cuáles son los parámetros bajo los cuales PWM incluye una obra musical en sus compilados? ¿Cómo es que tratándose de “Músicas del mundo”, los discos editados se limitan principalmente a la música latinoamericana, africana, o de Medioriente?  ¿Se tienen en cuenta las diversidades regionales de cada país? ¿Cuál es el procedimiento que media entre la apropiación de una pieza musical y su posterior reinserción en los compilados?

 

Palabras clave: Putumayo World Music, World music, globalización, multiculturalismo, objeto estético, conocimiento local.

 

 

Introducción

A principios de los años ’80, las discográficas comenzaron a redefinir sus estrategias comerciales en la industria musical, a fin de reajustarse a los mandatos de la globalización. Explica Ana María Ochoa, en su texto “Músicas locales en tiempos de globalización” (2003) que en un encuentro realizado el 29 de junio de 1987 en Londres, “veinticinco personas representantes de discográficas independientes, promotores de conciertos, programadores de radios y otras personas activas en la promoción de música de diferentes partes del mundo…” (2003:30), decidieron especificar un término que reuniera estos numerosos estilos provenientes de diversos lugares. El término elegido fue World Music. Esta categoría musical que propone abarcar las “Músicas del mundo”, surge a fines de los años ’80 en el marco de las reformas introducidas en la fase neoliberal del capitalismo, cuyo correlato a nivel ideológico es entre otras cosas – el posmodernismo, el fin de los grandes relatos, etc.-, el multiculturalismo. Sumidos en  esta lógica, los sellos discográficos especializados en World Music alentaban el reconocimiento de la diversidad cultural.

 

Hacia 1993 el estadounidense Dan Storper fundó la compañía discográfica “Putumayo World Music”. La misma tenía por finalidad “dar a conocer al público la música de diversas culturas del mundo” y  “contribuir a que las personas puedan introducirse de una forma positiva en otras culturas a través de la gran música internacional” (Lemos, para. 6). Hasta el corriente año, Putumayo World Music lleva editados 322 compilados de canciones en formato CD. A razón de casi 2 CD’s editados por mes desde su creación, Dan Stoper sostiene que el criterio de selección al momento de editar cada colección es que la melodía de las canciones esté “Guaranteed to make you feel good [garantizada para hacerte bien]” (Lemos, para. 9).

 

Estado de la cuestión

La mayoría de los enfoques que se le ha dado al estudio del fenómeno World Music,  encuentra su raíz en el campo de la etnomusicología y lo que podría entenderse como una sociología de la música. En este sentido  intentaremos dar cuenta  brevemente de lo que a nuestro criterio, entendemos como los cuatro ejes principales que estrechamente ligados entre sí, suscitan la discusión en dicha temática.

Para comenzar, el primer eje lo ubicamos en el problema de la World Music como categoría. Al respecto, Ochoa (2003:29) explica que antes de que se inventase dicha categoría, las músicas llamadas  folclóricas o étnicas, “se vendían en el primer mundo a través de categorías de poca importancia comercial”, como productos relativamente exóticos. Philip Bohlman en su libro “World Music: a very short introduction” (2002), sostiene que a partir de la denominación World Music, fue posible despegarse de la etiqueta del folk -que requería estar acompañada por otro nombre o identidad local (ya sea judía, otomana, celta…). “Al implicar una dimensión más global, admite en su seno una gran amalgama de sonidos que permite la continua inclusión de músicas tradicionales ecualizadas.” (Bohlman, 2002:3)

En los textos sobre World Music hay una referencia constante a lo que consideramos el segundo eje: la representación del otro, la cuestión de la identidad, y sobre todo la relación entre ésta y los procesos de globalización (Gómez Muns, 2004). Steven Frith en “Música e Identidad” (2003:187), habla de la música como una clave de la identidad porque “articula en sí misma una comprensión tanto de la relaciones grupales como de la individualidad, sobre la base de la cual se entienden los códigos éticos y las ideologías sociales.” De esta forma Josep Martí (AA.VV, 2002:4), afirma que con el concepto de World Music se enarbola la bandera de una identidad global brindándonos “una visión reificada y estática de la cultura de los otros”, que nos muestra la descontextualización de dichos productos estéticos y culturales, tergiversando sus significados. (AA.VV, 2002)

Sobre esto último, se desprende el tercer eje: la descontextualización de los productos musicales. Al respecto, en el artículo “La World Music y la exclusión sonora mundial” (s/f:3), Diana Zuik y Silvano Martinez afirman que “la introducción de las músicas étnicas en el mercado, no es ingenua. Su ingreso supone pasar a formar parte de la World Music como producto globalizado, perdiendo idiosincrasias y marcas identitarias”. En referencia a esto, Néstor García Canclini escribe en “Culturas híbridas y estrategias comunicacionales” (1997:113) que “se busca reconvertir un patrimonio (…) para reinsertarlo en nuevas condiciones de producción y mercado”. De esta forma, siguiendo a Zuik y a Martinez (s/f), lejos de alentar las producciones propias del Tercer Mundo, el proyecto otrora cultural se transforma en una política de mercado.  Occidente realiza una apropiación y una resemantización de ciertas sonoridades (Zuik, y Martinez: s/f).

Por último, consideramos el cuarto eje como central y fundante en la bibliografía rastreada sobre la temática de la World Music: La hegemonía cultural de Occidente. Varios de los autores ya mencionados (Ochoa, 2003; Martí 2002; Zuik y Martinez, s/f) analizan esta cuestión en sus respectivos artículos. No obstante, nos parece interesante transcribir el aporte que  Gómez Muns (2002) hace en su reseña de Bohlman (2002:4):

 

“Podemos decir que la World Music es la tradición restaurada con nuevos significados y significantes en el mundo actual: las melodías y las funciones tradicionales experimentan la transformación al proyectarse sobre ellas la armonía occidental y por ser preparadas para el consumo global gracias a las discográficas internacionales. Lo local depende de lo global, entendiendo de esta manera que es Occidente quien marca los patrones de la globalidad al ser la cultura hegemónica.”

 

Y agregar el que Bruno Nettl aporta en “Transplantaciones de Músicas, confrontaciones de sistemas y mecanismos de rechazos” (1980:5) cuando plantea que el acontecimiento más importante para la música en los últimos cien años, es “la penetración de la música y del pensamiento occidental que ha transplantado su música a otras sociedades, o bien por parte de las culturas no-occidentales que reciben, aceptan, rechazan y alteran su música tradicional para acomodarla al transplante.”

Expuesto el rastreo de estos cuatro ejes de estudio, creemos necesario plantear que las diferencias entre ellos son mínimas, por tratarse de enfoques interconectados que recaen en la problemática de la World Music como consecuencia directa de la globalización.  Desprendiéndose de todos los aspectos anteriores, la propuesta de este trabajo consiste en aplicar especialmente esta última temática desde un objeto concreto como lo es el catálogo de la discográfica Putumayo World Music, para luego indagar en el concepto de  diversidad cultural que dicha discográfica maneja, a la hora de armar sus compilados.

 

Marco teórico

Para llevar a cabo el estudio de lo propuesto anteriormente, es necesario tener en cuenta ciertos conceptos que resultan clave a la hora de reflexionar sobre cuáles son los parámetros de selección de obras para los compilados de Putumayo World Music (PWM) y sobre qué criterios de diversidad cultural se apoyan. Seleccionamos cuatro conceptos fundamentales para el futuro análisis: Multiculturalismo, Globalización, Objeto estético, y Conocimiento local.

Mientras que el diccionario de la Real Academia Española, define al Multiculturalismo como la “convivencia de diversas culturas” (2010), Slavoj Zizek lo traduce en una “forma de racismo negada” (2008:172) que representa una falsa neutralidad. Así, “se ‘respeta’ la identidad del Otro, concibiendo a éste como una comunidad ‘auténtica’ cerrada, hacia la cual él, el multiculturalista, mantiene una distancia que se hace posible gracias a su posición universal privilegiada” (2008:172).

A partir de esta noción que ofrece Zizek, se tratará de abordar los criterios de selección de obras para los compilados de PMW, teniendo en cuenta que la misma se encuentra inscripta en la lógica de un capitalismo que Grüner desde Jameson definirá como “globalizado, transnacional y tardío” (2002:25).  Para Grüner:

 

“La estrategia de globalización (eufemismo de imperialismo) del capitalismo contemporáneo, apunta a borrar las fronteras culturales (en sentido amplio pero estricto): la cultura –territorio de producción, distribución y consumo de mercancías simbólicas o imaginarias- atraviesa toda la lógica de las relaciones económicas y sociales de tal modo que se podría decir que hoy toda industria es cultural.” (2002:58)

 

Desde esta óptica, no resulta extraña la observación que Martí (AA.VV, 2002) cita de Steven Feld cuando éste repara en que hablar de “Músicas del Mundo” implica en realidad limitar la cuestión a las producciones del Tercer Mundo y de algunas minorías occidentales, que son apropiadas por el Primer Mundo. Estas apropiaciones se dan bajo criterios de selección que no son para nada arbitrarios, y desde la observación de Clifford (1995), será bajo criterios válidos únicamente para Occidente que estas producciones se promocionarán como arte. No obstante, muchas de estas manifestaciones fueron realizadas para cumplir una función ritual, la descontextualización que Occidente hace de ellas las aísla de su función originaria, inscribiéndolas bajo una función estética. En palabras de Maquet (1999), estas creaciones se convierten en “Objetos estéticos”, es decir, en “arte por metamorfosis”: un objeto con una función original desdibujada, que al inscribirse en un nuevo contexto, adquiere el status de arte.

Siguiendo esta línea, los compilados de Putumayo World Music también podrían ser leídos bajo una noción ideológica. Para Clifford (1995) los compilados serían “una forma de subjetividad occidental” pues “la historia de la colecciones es fundamental para comprender la forma en que los grupos sociales se han apropiado de cosas, hechos, y significados exóticos” (Clifford, 1995:163). Afirma Zizek (2008:137): “Toda noción ideológica universal siempre está hegemonizada por algún contenido particular que tiñe con esa universalidad y explica su eficacia”, y cuando un contenido particular, por ejemplo un canto procedente de una comunidad senegalesa, es difundido como “típico” de esa noción universal, esa transformación sostiene Zizek, “constituye el (…) fondo fantasmático de la noción ideológica universal” (2008:138). Martí (AA.VV, 2002) también repara en este hecho cuando explica  la “exotización” para referirse a uno de los efectos contraproducentes del fenómeno World Music. La describe como la tendencia a observar un determinado grupo según aquellos rasgos de una tradición fundamentalmente diferenciada a la nuestra sin tener en cuenta la relevancia social real de esa tradición, ni su adecuación a los momentos actuales. Este aspecto está avalado también por la concepción de “Conocimiento Local” definida por Clifford Geertz (1994) como la imposibilidad de investigar un objeto de arte como si tan sólo se tratara de un sistema de signos en abstracto, separado de la historia y su contexto social, cultural y político, como efectivamente vendría a hacerlo PWM con sus compilados.

Para el cometido de este trabajo, elegimos la metodología teórica que propone Francisco Cruces (AA.VV, 2002:9) que no pretende abordar el tema de la World Music desde una deconstrucción de su etiqueta, o como género, sino de rastrear cómo las discográficas promueven ese “placer por canibalizar al otro” que viene aparejado de contradicciones ideológicas y culturales.

 

Objetivos

General:

– Estudiar el concepto de diversidad cultural que la discográfica Putumayo World Music adopta al momento de confeccionar sus compilados, según su propio catálogo vigente desde 1993 a la actualidad.

 

Específicos:

– Profundizar el relevamiento de bibliografía abocada a la World Music, y específicamente aquella dedicada a las discográficas especializadas en dicho campo.

 

– Describir las listas de canciones de los compilados a fin de indagar qué estilos o géneros son seleccionados por Putumayo World Music como representativos y/o tradicionales de determinado país o continente.

 

– Desglosar el catálogo de Putumayo World Music buscando rastrear la redundancia e insistencia en ciertas temáticas o estilos musicales abordados, como es el caso de la música latina o africana ligada a temáticas como las fiestas, los bailes, o el groove.

 

Indagar en la influencia del papel hegemónico que Occidente juega por sobre las diferentes culturas.

 

– Analizar la categoría World Music desde la discográfica Putumayo, tomando una perspectiva sociológica y etnomusicológica que permita estudiar el vínculo que liga tal categoría con el fenómeno del multiculturalismo en consecuencia directa de la globalización.

 

Hipótesis

  1. El concepto de diversidad cultural que el sello discográfico Putumayo World Music (PWM) emplea como criterio para editar sus compilados, alejado de la idea de promover el reconocimiento de la diversidad cultural, se inscribiría en un entramado ideológico y comercial que contribuiría a reforzar la distinción entre primer y tercer mundo, sobreponiendo los cánones culturales de Occidente.

 

Indicador: Son numerosas las publicaciones que PWM ha editado bajo títulos poco específicos y muy abarcativos sobre su contenido, tales como The Best of World Music (1993), World Playground (1999), Cover the World (2003). A modo ilustrativo asentamos a continuación la lista de canciones del primer compilado mencionado, donde se puede apreciar los orígenes de los artistas seleccionados. De los 14 tracks, 6 son africanos, 5 latinoamericanos, 2 del Caribe, y uno sólo representando a Estados Unidos con una canción cajún.[1]

 

  1. La selección de canciones, elegidas para conformar cada compilado de Putumayo World Music, fomenta la pérdida de marcas identitarias que la introducción al mercado multiculturalista de la World Music trae consigo aparejada.

 

  1. Estas canciones son el resultado de una descontextualización de las tradiciones en las que se originaron y de sus respectivas funciones, siendo así elaboradas y reinsertadas en un contexto con fines comerciales, bajo las temáticas de “fiesta”, “baile”, o groove.

 

Indicadores: Los compilados de PWM dedicados exclusivamente a una país o continente (la mayoría de las veces sobre África y Latinoamérica), suelen comprender entre 12 y 15 canciones responsables de representar atoda una región. En el caso de los discos sobre África, las producciones acaban por limitarse a 3 o 4 países, y en muchos de estos casos no son creaciones directas de sus intérpretes, sino música tradicional proveniente de tribus precedentes a esos países que aquí vienen a representarla. Muchas de estas creaciones se encuentran en compilados que redundan en las temáticas de fiesta, baile, o groove como: Arabian Groove (1995), Fiesta Brasil (2000), African groove (2003), Afro-Latin Party (2005), ¡Baila! A Latin dance party (2006), Gypsy groove (2007).

 

Bibliografía

 

AA.VV.

2002                “World Music, ¿el folklore de la globalización?” en TRANS- Revista Transcultural de la música, N°7, consultada en http://sibetrans.com/trans/a214/world-music-el-folklore-de-la-globalizacionel día 24/09/12, pp.1-10

 

Bohlman, Philip

2002    World Music: a very short introduction, New York, Oxford University Press

 

Clifford, James

1995    Dilemas de la cultura, Barcelona, Gedisa

 

Frith, Simon

2003    “Música e identidad” en Hall, S. y P. Du Eay, (comps.), Cuestiones de identidad, Buenos Aires, Amorrortu, pp. 185-187

 

García Canclini, Néstor

1997    Culturas híbridas y estrategias comunicacionales, Colima, Universidad de Colima editorial

 

Geertz, Clifford

1995    La interpretación de las culturas, Barcelona, Gedisa

 

Gomez Muns, Rubén

2004    “Philip V. Bohlman. World Music: a very short introduction” en Revista transcultural de la música N°8, recuperada de http://sibetrans.com/trans/a202/philip-v-bohlman-world-music-a-very-short-introduction el día 3/10/12, pp. 3

 

Grüner, Eduardo

2005    El fin de las pequeñas historias, Buenos Aires, Paidós

 

Jameson, Fredrich

2008    “Sobre los estudios culturales”, en Jameson, F. y Zizek, S. Estudios culturales. Reflexiones sobre el multiculturalismo, Buenos Aires, Paidós, pp.5

 

Lemos, Manuel

(s/f)     Entrevista: Dan Storper (Putumayo World Music) recuperado de http:// articmist.org/entrevistas/dan_storper.htm, el dia 25/09/12

 

Maquet, Jacques

1999    La experiencia estética, Madrid, Celeste

 

Nettl, Bruno

1980    “Transplantaciones de músicas, confrontaciones de sistemas y mecanismos de rechazo”, en Revista musical chilena, N°149, pp.5

 

Ochoa, Ana María

2003    Músicas locales en tiempos de globalización, Buenos Aires, Grupo Editorial Norma

 

Zizek, Slavoj

2008    “Multiculturalismo, o la lógica cultural del capitalismo multinacional” en Jameson, F. y Zizek, S. Estudios culturales. Reflexiones sobre el multiculturalismo, Buenos Aires, Paidós

Zuik, D y S. Martinez

(s/f)     La World Music y la exclusión sonora mundial, recuperada de http://lamulitarecords.com, el dia 5/10/12

Referencias


[1] [1] Se trata de una banda musical dedicada a la música cajún, un subgénero del country estadounidense, pero con la particularidad de provenir de la migración de franceses en el siglo XVII y su asentamiento en Louisiana (EEUU)

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