Debussy: Preludio para piano N° 5 del segundo libro. Bruyères.

Escrito por Sardu Hevia, Maximiliano Javier
Fecha de publicación: 02/04/2013

Aspectos compositivos

La obra se construye a partir de la yuxtaposición de materiales diferentes, o estructuración de tipo aditivo. Los materiales son cerrados en si mismos y solo varían ornamentalmente. La doble enunciación o repetición característica de las obras de Debussy, se encuentra en varias partes a lo largo de la pieza, por ejemplo: compases 4-5; 6-7; 14-16; 29-32; 46- 49. Además utiliza el recurso de la recurrencia, por ejemplo en la presentación del primer material al principio y al final (1-3; 44-46).

Si bien el preludio utiliza ampliamente el registro del piano, reserva los estratos agudo y medio, para los motivos melódicos, mientras le superpone en el registro grave acores de coloratura (con funciones no -tonales) o pedales de nota tenida. Esto da como resultado una textura de melodía acompañada, donde se puede resaltar una melodía muy cantabile.

Para una mayor comprensión de la melodía hemos aplicado el análisis paradigmático propuesto por J. J. Nattiez. (Ver apéndice)

Forma

El preludio para piano tiene una forma rondo tripartita : ABA.

A (Compases 1-22)

B (Compases 23-37)

A (Compases 38- 51)

Podemos hacer esta segmentación principalmente por que esta indicado un cambio de armadura de clave en el cual pasa de una escala pentatónica iniciada en mi bemol mixolidio, a una escala pentatónica a partir de si bemol mixolidio. Además de los cambios en el tiempo, ya que en el principio de la sección B (compás 23) indica “un poco mas animado”, y al final de la parte B (compás 37) “cediendo”.

 

Escalas

Debussy utiliza materiales escalísticos no tradicionales (escalas que no sean la escala mayor y menor utilizadas en la música barroca, clásica y romántica). En esta obra podemos mencionar:

  • Pentatónica a partir de Mi bemol mixolidio:

(ejemplo: Compases1-5 )

  • Mi bemol mixolidio:

(ejemplo: Compases 8-13)

  • Pentatónica a partir de Si bemol mixolidio:

(ejemplo: Compases 23-28)

Según Robert P. Morgan (1999:61): “En este tipo de contextos la armonía adquiere un nuevo papel: más que como un agente dinámico de movimiento musical, se convierte en un medio enormemente estático que produce  efectos de atmósfera y de color en la sonoridad.”

 

Materiales

Robert P. Morgan (1999:60) escribió: “El concepto de tema o melodía en el sentido tradicional, a menudo, parease inapropiado para relacionarlo con la música de Debussy, ya que consiste en una serie de colecciones de breves partículas motívicas que son variaciones de otras interconectadas mutuamente, en lugar de derivaciones de un único recurso melódico primario establecido como punto de partida en el comienzo.”

 

En la pieza utiliza los siguientes motivos:

A. Aparece solo al comienzo, y al final octaveado.

B. Aparece al comienzo con una doble enunciación parcial , y nuevamente al final con una doble enunciación, variada con respecto a la versión inicial.


C. Aparece en la primer sección por medio de una doble enunciación parcial.

D. Es el único material que aparece en las tres secciones, y el mas elaborado ornamentalmente, y después de la nota mas larga (corchea), siempre hay un arabesco.


E. Aparece al final de la primer sección por medio de una doble enunciación textual (la cual tiene un arabesco), y luego la desinencia del motivo se repite variada, en una secuencia descenderte por cromatismo (19-20), que concluye en el compás 22 con el fin de la primer sección.


F. Aparece solamente en la sección B por medio de una doble enunciación variada, tiene la función de una transición. Tiene un arabesco.


G. Aparece solamente al final de la obra, tiene una función conclusiva. Cuenta con dos arabescos.

La adición de los motivos presentados anteriormente genera la forma mosaico utilizada por Debussy. Sobre esto Morgan (1999:60) reflexiona: “La naturaleza dinámica y progresiva de los diseños clásicos y románticos a larga –escala dieron paso en Debussy a estructuras aditivas, en las que los segmentos musicales, similares en mayor o menor medida, se siguen unos a otros en un orden lineal esencialmente “llano” y no desarrollado.”

Bibliografía:

Morgan, Robert P. (1999). La música del siglo XX. Madrid: Akal.