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La presencia de lo austero

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Escrito por Barabino, Federico

“He descubierto que es suficiente cuando una única nota es tocada bellamente. Esta única nota, o un momento de silencio, me consuela. Trabajo con muy pocos elementos y construyo con materiales primitivos.” Arvo Pärt, 1976

El origen de este texto y su posterior desarrollo podría reducirse a una sola palabra: austero. Luego podríamos expandir su significado mediante sinónimos tales como: sin adornos, sobrio, mesurado, templado,  temperado, ascético,  reflexivo, místico, entre otros. Y para completar el análisis y despejar dudas pensar posibles antónimos como: inmoderado, despilfarrador,  frívolo, etc. Arduo trabajo de limpieza que resuena en cierta estética minimalista, pero que busca intensamente su anclaje con otro tiempo y espacio.

La presencia de lo austero pone de manifiesto la necesidad de explorar lo creativo con pocos recursos, entendido como el resultado de un arduo trabajo de limpieza y no como una simple economía de recursos o tinte decorativo. La búsqueda de lo esencial permite encontrar lo singular de un objeto, aquellos elementos que lo constituyen como único entre tantos otros. En un contexto contemporáneo caracterizado por la hiperproducción tecnológica queda en evidencia que esta decisión surge de una necesidad expresiva y no necesariamente de una insuficiencia social, cultural o económica. Abrazar la carencia hasta constituirla en lenguaje. Despojarse del uso sistematizado de las herramientas. Porque si hay algo que también produce la hiperproducción tecnológica contemporánea es el hartazgo de los resultados premoldeados. Incluso en la obsolencia del desuso.

Romper el molde para reconstruir desde la grieta es volver a rajar la lógica de lo instantáneo. El hartazgo de los resultados premoldeados es el motor que incita a generar desde la incertidumbre. Quienes visionaron este peligro en diversas ramas del arte han tomado posturas radicales que van desde el retiro voluntario por tiempo indeterminado hasta el abandono total del la actividad para dedicarse literalmente a otra cosa. Roberto Bolaño concluye su manifiesto infrarrealista con la sentencia de dejarlo todo nuevamente y largarse al camino; Arvo Part se llama a silencio durante una década para resurgir con un enfoque completamente nuevo cuya premisa nace del despojo como forma de elevación; Keith Rowe se pregunta si realmente no debería dejar de haber conciertos de música improvisada por un período determinado; Francis Alÿs arrastrará un bloque de hielo por las calles de México hasta la evaporación de su propio rastro; Aram Bartholl ideará un dispositivo electrónico capaz de encender automáticamente una vela y derretirse junto a ella; Giovani Papini en su novela Gog publicada en 1931 pondrá de manifiesto que los viejos compositores todavía necesitan las muletas armónicas para develar los secretos del silencio y que el poder de la música está justamente en las pausas entre un sonido y el siguiente; etc.

Algunas actividades se vuelven infinitamente más interesantes con el paso del tiempo como si en ciertos casos la posibilidad de decantar elevase la profundidad de las cosas. Desde este punto de vista las obras que no representan un resultado inmediato resultan antagónicas a la estética dominante y complejas de delimitar a corto plazo. Habita aquí una decisión política lejos de toda ingenuidad al utilizar pocos recursos, una toma de posición concreta, un pronunciamiento en relación a los modos de producción, una búsqueda de lo austero.

 

 

*Fotografía: Federico Barabino

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¿Por qué Escritos Musicológicos Tempranos?

"Muchas de las cosas que escribí en mi juventud tienen el carácter de una anticipación onírica, y sólo a partir de cierto momento de conmoción, que podría haber coincidido con el comienzo del Tercer Reich, me convencí de que hice bien en hacer lo que hice. Como la mayoría de los llamados niños prodigio, yo soy un hombre que ha madurado muy tarde, y aún hoy tengo el sentimiento de que aquello para lo que realmente estoy aquí todavía está por hacerse."

(Carta de Theodor Ludwig Wiesengrund Adorno dirigida a Ernst Bloch en 1962; Prólogo a Escritos Filosóficos Tempranos, Ediciones Akal, 2010)