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“La calle de los pianistas” un recorrido por la búsqueda de la identidad

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Escrito por Bruno, Lucila

El jueves 11 de junio se estrenó en Buenos Aires “La Calle de los pianistas” , documental  del director Mariano Nante.

Los Tiempo-Lechner son una familia de pianistas virtuosos cuyo despertar en la música comienzó a muy temprana edad.  Entrevistamos al director  Mariano Nante para indagar cuales fueron los disparadores para realizar un film sobre dichos  músicos. “Al principio había una idea muy general, abierta, de retratar la vida privada de los grandes pianistas. Luego fuimos a buscar la película a Bruselas, porque yo no conocía personalmente a ninguno de ellos. La idea de concentrarnos en la relación madre-hija de Karin y Natasha fue surgiendo a medida que filmábamos y nos adentrábamos en su mundo.”

Es así como este documental novelado nos muestra a Natasha Binder, con apenas 14 años,  recibiendo el legado familiar y lidiando con el peso de su herencia. La pelìcula transcurre en un proceso de identificación y diferenciación entre ella y su madre Karin Lechner, que si bien intenta no condicionar a su hija en su vocación, no deja de marcarle el camino que considera que debe seguir.

 

Ser adolescente y pianista

La realidad de Natasha, entre ser adolescente y pianista, por momentos ni siquiera le permite responder qué va a ser de adulta cuando sus amigos así se lo preguntan. Ella no quiere decir algo de lo que luego se pueda arrepentir y busca en todos los miembros de la familia respuestas: ¿Ser pianista es una vocación o un fluir de la propia identidad familiar? “Natasha emprende una búsqueda interior y exterior: quiere saber qué es ser pianista, pero también quién es ella misma. Para eso también tiene que investigar acerca de su familia, ese sorprendente linaje de célebres pianistas” enuncia el director.

Es así como su tío, Sergio Tiempo, en un almuerzo relata que él ya era pianista pero que,`en su etapa escolar, no sabía que esa sería, además, su profesión. El ser pianista en esta familia pareciera trascender a sus propios individuos.

Lyl Tiempo también llamada “Babasha”, es la abuela del clan y actúa como el hada madrina de los cuentos. Ella acompañó a su hijos y a sus nietas creando el conjuro que los convirtió desde pequeños en intérpretes. Su magia se refleja también desde los primeros pasos de la pequeña Mila, sobrina de Natasha quien juega con el piano y pide que la dejen tocar sola porque ella ya puede hacerlo.

Al respecto Mariano Nante resalta que la búsqueda de la propia identidad es un momento de crisis para todos los jóvenes pero en el caso de Natasha tiene un tinte particular. “Si bien todos debemos tomar una decisión acerca de nuestra vocación, en la vida de Natasha ese punto de inflexión aparece demasiado temprano: a los catorce años, ya tiene una carrera armada y un talento sobrenatural”

Tal vez, el momento más reflexivo del film es la lectura de los viejos diarios de Karin Lechner. Ella los entrega a su hija para que entienda por qué su madre es como es. Aquí se nos revela el propio conflicto de Karin con su vocación y los roces con su madre Lyl. Estamos ante un metamensaje de la maternidad quizás, donde estas mujeres analizan y cuestionan sus roles de hija y madre al mismo tiempo que relatan cómo fue la búsqueda de su propia vocación.

Karin buscando ayudar a su hija se busca a ella misma en sus rasgos y no se encuentra. Ellas no se parecen en sus rasgos fìsicos y tampoco en su manera de tocar, en el film ambas discuten lo diferente que suenan sus interpretaciones de las  “Escenas infantiles” de Schumann. En Natasha, Karin encuentra lo que tanto enunció en sus cuadernos diferenciarse de su madre para tomar su propio camino.

En “La Calle de los pianistas” todo es música, en la rue Bosquet de Bruselas todos parecen estar signados por el piano. Del otro lado del muro de la casa de los Tiempo se encuentra la gran Martha Argerich quien, como un oráculo que todo lo ve y lo sabe, adivina si es la joven Natasha la que está tocando. Este es el juego que acontece en  ambas casas: adivinar qué obra se está tocando y quién lo hace.

En otros trabajos del director encontramos que trabaja con temáticas vinculadas a la música. En su cortometraje  “Exposición” de 2012 el guión gira en torno a las partituras y  grabaciones de un compositor recientemente fallecido.  Al preguntarle a Nante qué lo atrapaba de la idea de retratar la vida de estos célebres pianistas demostró que su vida también estaba marcada por dicho instrumento. “Creo que me lancé a hacer esta película sencillamente porque sentía que tenía una relación íntima con el piano. Y creo que uno termina eligiendo los temas que conoce o que lo obsesionan; en mi caso, el piano siempre aparecía de alguna u otra manera en mis cortos y otros trabajos.”

En este documental todos los personajes son pianistas pero… ¿Son todas sus historias iguales? Todos viven en la misma calle pero han llegado allì desde caminos diferentes. Porque como dice Babasha en el film “la vida es un constante fluir, ninguna historia se repite”

Referencias

Ficha Técnica:

One Comment

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  • Mercedes says:

    Me gustó la reseña, amena y bien contada. Se nota que la autora, Lucila Bruno, tiene una interesante historia con la música y con la búsqueda de la identidad. Creo que solo se puede escribir con pasión, filmar con pasión, ejecutar con pasión aquello que nos apasiona. Es el caso del artículo y, a juzgar por el trailer y la BELLÍSIMA MÚSICA, también de la peli. Solo me queda decir que ….¡me voy al cine!

¿Por qué Escritos Musicológicos Tempranos?

"Muchas de las cosas que escribí en mi juventud tienen el carácter de una anticipación onírica, y sólo a partir de cierto momento de conmoción, que podría haber coincidido con el comienzo del Tercer Reich, me convencí de que hice bien en hacer lo que hice. Como la mayoría de los llamados niños prodigio, yo soy un hombre que ha madurado muy tarde, y aún hoy tengo el sentimiento de que aquello para lo que realmente estoy aquí todavía está por hacerse."

(Carta de Theodor Ludwig Wiesengrund Adorno dirigida a Ernst Bloch en 1962; Prólogo a Escritos Filosóficos Tempranos, Ediciones Akal, 2010)