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Die Soldaten, die Zeit, die Welt. Die, die, die…

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Escrito por Ferreyra, Santiago

Die Soldaten, relata la degradación de una mujer (Marie) en manos de numerosos y despiadados soldados. Más allá de una crítica hacia el autoritarismo que ejercen las instituciones de poder, en este caso las militares, esta ópera intenta revelar una idea más profunda acerca del ser humano, que no es otra cosa más que un objeto moldeado sobre sus circunstancias, como diría la célebre frase que se le adjudica a Sartre “Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros” [1]. La secuencia de esas circunstancias es la que construye el destino de todos nosotros, en algunos casos la decadencia humana que Zimmermann explicita: “cómo los encadenamientos causales […] nos afectan, cómo los recibimos y cómo debemos aplicarlos y manifestarlos en nuestro pensar, en nuestros sentimientos y en nuestros actos creadores.” ¡Quién lo diría! Zimmermann podría ser un existencialista, un humanista. El mundo en Die Soldaten es uno de violencia al extremo, de pérdida de toda moral, Die Soldaten es una obra sobre la mediocridad moral. “Lo crudo de la realidad está expresado claramente en la historia (…) Un preludio intenso se encarga de colocar al espectador inmediatamente en máxima tensión (donde) lleva un mensaje adentro: aquí va a pasar algo malo” [2].

¿Qué representan esos soldados? Quien lo mira desde afuera se identifica con un no-ser soldado, pero interesándose en la naturaleza del hombre esta pregunta adquiere otras dimensiones. Bajo una lectura alternativa los soldados son víctimas de sus acciones (deplorables sin lugar a duda), que los llevan a un desconocimiento, una enajenación social. Lo que el autor busca demostrar es cómo esas aparentemente insignificantes acciones humanas son las que llevan a la destrucción del hombre como único destino.

El drama original, escrito por Lenz en 1776, es el manifiesto artístico donde se rompen las unidades aristotélicas de tiempo, espacio y acción, de las cuales el compositor luego se sirve para su ópera, surgiendo entonces como resultado una superposición del espacio y del tiempo en el relato de los acontecimientos.

Es interesante aportar que la inspiración para Zimmermann primeramente fue la ópera Wozzeck, compuesta por Berg y basada en una pieza teatral de Büchner, quien era admirador de Lenz, y ya había declarado la guerra a las reglas de las tres unidades (lugar, acción, tiempo) y al teatro clásico. Los dramas de Lenz se desarrollan en una multitud de lugares pero siempre guardando una gran unidad de acción interna. La temática del Wozzeck de Büchner y Die Soldaten de Lenz es parecida; las dos obras relatan acerca del abuso de poder que ejercían los militares por sobre la sociedad civil. Esta historia, dialéctica en su drama interno, es transportable a todas las épocas ya que los hechos sociales, la realización del hombre, como habíamos mencionado, “su naturaleza” tiene una lógica inmanente que la supera. La historia de Marie, uno de los personajes principales en Die Soldaten, es del siglo XVIII pero podría suceder hoy tanto así como podría pasar en un futuro. Llevadas estas ideas a la dimensión musical, la complejidad se vislumbra en los estratos que manejan los distintos grupos de instrumentos: ensamble de jazz, orquesta, cintas, percusión, el texto cantado y el texto hablado. En la escenografía sucede lo mismo, una superposición de escenas que relatan la historia en un mismo instante. “Para esto compuso un tipo de música que va más allá de lo que pasa en escena” [3]. Hay un trabajo abstracto que psicológicamente sitúa al oyente en esta multiplicidad de hechos vivenciados de una forma sincrónica y a la vez natural. El resultado en ocasiones es de una “saturación”.

 

La idea wagneriana de realización [4] retomada por Zimmermann fue rechazada en un principio, por irrealizable. Aún hoy, 50 años después de concebida la obra, la logística y los teatros tradicionales se ven con un problema que es difícil de aceptar: “es importante que se genere una discusión porque esta obra tampoco es nueva, tiene 50 años y creo que es el momento de presentarla (…) La dificultad radica en su realización: la orquesta es enorme. Son muchas cosas para coordinar. Hay un coro que hace percusión también y la orquesta en sí. Zimmermann había imaginado una formación de teatro musical: gente que pudiera bailar, tocar y cantar (…) Zimmermann usa su música en un sentido teatral y esto implica que las coloraturas, apoyaturas y otras expresiones significan algo en particular.”[5].  Su puesta en escena es como un “cubo mágico” que la integran 15 cuadros temporales. 15 cuartos de un hotel, 15 situaciones que van “metamorfoseándose” a medida que se encastran cuartos con cuartos en esa superestructura que concibe toda la historia. Ese cubo con tiempos que exceden el binomio sincrónico y diacrónico.

Las acciones que se generan y se desarrollan en una multitud de lugares guardan una gran unidad de acción interna. Zimmermann mismo enuncia que lo que llamamos tiempo presente no es más que aquella barrera entre el tiempo pasado y futuro. Se conoce como método pluralista aquel que a base de reflexiones intenta comprender lo multitemporal en un acto. La idea del trinomio es de una profundidad que trasciende un tipo de verdad parcial. ¿Qué se quiere decir con esto? Nada más que Zimmermann escapa a una idea de verdad absoluta, de índole religiosa. Su estética es más bien materialista, donde no existen malos y buenos. Desde una perspectiva más bien fatalista, el autor llega a un tipo de conclusión inspirado en la lectura de Lenz, donde las circunstancias sociales son el motor de la acción y el bien y el mal se reparten por todas las clases sociales. Lenz, como Goethe, rechazaba los determinismos de la Ilustración manifestando que la fe en la razón ilustrada sucumbe ante los impedimentos sociales reales. [6]

Zimmermann fue parte de la vanguardia, pero su técnica no estaba dentro del núcleo duro que quería inventar una música nueva: Stockhausen, Berio, etcéteras. Su intención no era inscribir otra novedad abstracta sino modificar el futuro de la música. El futuro de las instituciones teatrales. ¿Cómo? Haciéndolas entrar en crisis.

 

*Foto: LA NACION / A. Colombraroli /TC

Referencias
[1] https://www.youtube.com/watch?v=bzzsoMyO_VU [2] En una entrevista al director que dirigió la puesta, BaldurBrönnimann: http://www.lanacion.com.ar/1917457-brutal-manifiesto-sobre-la-violencia [3] Ibídem [4] Wagner proponía la construcción de un teatro especial para su ópera, de crear un lugar nuevo para escuchar una música nueva. [5]Misma entrevista de [2] [6]Lenz formaba parte del movimiento “StürmundDrang” Un género literario que fue precursor de las ideas del romanticismo en contraposición a las limitaciones impuestas por el racionalismo de la ilustración.  
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¿Por qué Escritos Musicológicos Tempranos?

"Muchas de las cosas que escribí en mi juventud tienen el carácter de una anticipación onírica, y sólo a partir de cierto momento de conmoción, que podría haber coincidido con el comienzo del Tercer Reich, me convencí de que hice bien en hacer lo que hice. Como la mayoría de los llamados niños prodigio, yo soy un hombre que ha madurado muy tarde, y aún hoy tengo el sentimiento de que aquello para lo que realmente estoy aquí todavía está por hacerse."

(Carta de Theodor Ludwig Wiesengrund Adorno dirigida a Ernst Bloch en 1962; Prólogo a Escritos Filosóficos Tempranos, Ediciones Akal, 2010)