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Algún traste va a sangrar … O sobre los conciertos “gratuitos”

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Escrito por Chacon Dorr, María Virginia

Este fin de semana Federico Monjeau (crítico de Clarín y profesional que admiro especialmente) escribió un artículo1  sobre la pertinencia de la gratuidad de los conciertos de la Sinfónica Nacional en el CCK. Como era de suponerse fue blanco de vituperios y reprimendas varias por parte de los lectores que, con más o menos argumentos, desarmaron sin demasiada dificultad las opiniones vertidas por el crítico en su escrito.

Lejos de volver sobre las críticas más superficiales que pueden hacérsele, considero que es necesario poner el foco en detonar la base misma que estructuró su argumento… y yo digo: lo GRATUITO, sobre todo en el estado, NO EXISTE. La gratuidad es una especie de trampa ideológica, demasiado básica a esta altura del partido, con el que los gobiernos –cualquiera sea su color- tratan de convencernos de que estamos en deuda con ellos, de que debemos agradecerles lo que gratuitamente hacen por nosotros. Cuando en realidad los que pagamos todo somos nosotros, con nuestros impuestos a través de la administración pública. Hace poco Lopérfido  cayó en la propia trampa, diciéndole a una señora que lo escrachaba públicamente: “Vos estás acá porque yo lo permito, porque yo hago esto gratis”. Una especie de L’État, c’est moi (El estado soy yo, Luis XIV) contemporáneo.

Siempre de algún culo sale sangre, y da la casualidad de que el culo es invariablemente el mismo ante casi todos los casos: el del pueblo. Es por eso que antes de defender el arancelamiento de los espectáculos públicos, tenemos que hacer un llamado a la reflexión y meditar si realmente entendemos como sociedad lo que significa nuestra inversión en cultura. En primer lugar, es casi una verdad de Perogrullo, estamos decidiendo que parte de la torta ($$$) del estado vaya a parar a este sector y no a otros. Eso ya significa algo al menos en nuestro imaginario y en nuestra constitución identitaria como habitantes de una geografía compartida. En segundo lugar, para no ahorrar solemnidades, nos estamos asegurando que se cumpla un derecho declarado por las Naciones Unidas2: “Derecho de toda persona a participar en la vida cultural”.

“La palabra crea mundos” (Bordieu), “El hombre es un animal simbólico” (Cassirer). Empecemos a expresarnos de manera correctamente política más que políticamente correcta y digamos: “Este concierto es NO ARANCELADO”. ¿Por qué? Porque no es gratuito, porque algún culo tuvo que sangrar. ¿Cuál? Pues todos los nuestros, claro. Por eso cuando veamos que hay un concierto no arancelado ¡Vayamos! Vayamos todos y pongamos nuestro traste en el asiento y disfrutémoslo, e incluso mejor: llevemos a alguien que no fue nunca y que cree que no le interesa nada de aquello. Si hicimos alguna vez una compra legal en nuestra vida (¡BUM! ¡IVA!) ya pagamos impuestos y tenemos derecho a disfrutar del no arancelamiento.

¿La cultura es un lastre económico? Claro que no3, no sólo porque genera capital simbólico sino también económico: genera puestos de trabajo, movimiento turístico, ideas (la famosa industria de las ideas, que tanto exportamos con los formatos de televisión). ¿Es fácil desviar plata pública a través de acciones en cultura y patrimonio intangible? Pues claro que sí. Esto nos suma una obligación a nosotros: miremos bien qué negocios se están haciendo con nuestra plata en cultura. Entonces lo mejor que nos queda es ser vivos: exijamos calidad, variedad, apertura territorial, y sobre todo transparencia en todos los proyectos culturales.

El no arancelamiento, el pago previo a través de nuestros impuestos, es la clave para entender que estamos en condiciones de acceder “sin culpas” a los eventos culturales que los administradores del estado determinan para nosotros. Y esto, más que el arancelamiento de la entrada, es lo que nos da derecho a gozar y exigir lo mejor para nosotros y los que nos rodean.

Virginia Chacon Dorr

Referencias

1.  http://www.clarin.com/extrashow/musica/ideologia-gratuidad_0_1601839922.html

2. http://www.unescoetxea.org/dokumentuak/dchoscult_docbasicONU.pdf

3. Los invito a revisar la página del SINCA para encontrar estadísticas y estudios serios sobre la actividad cultural en Argentina y su impacto en otros sectores: http://www.cultura.gob.ar/sistema-de-informacion-cultural-de-la-argentina-sinca/

   

One Comment

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  • mariano ferro says:

    Acompaño con el pensamiento, en teoria.
    Definifia primero la forma de elegir Cultura, mas cuando la cultura elegida es de todos ( en la que se gasta un capital simbólico de todos ), pero no todos tenemos la decisión de elegir el programa cultural que se ajuste a nuestros gusto, como a nuestros territorios.

    El mejor capital simbólico, que genera la cultura es el ocio

¿Por qué Escritos Musicológicos Tempranos?

"Muchas de las cosas que escribí en mi juventud tienen el carácter de una anticipación onírica, y sólo a partir de cierto momento de conmoción, que podría haber coincidido con el comienzo del Tercer Reich, me convencí de que hice bien en hacer lo que hice. Como la mayoría de los llamados niños prodigio, yo soy un hombre que ha madurado muy tarde, y aún hoy tengo el sentimiento de que aquello para lo que realmente estoy aquí todavía está por hacerse."

(Carta de Theodor Ludwig Wiesengrund Adorno dirigida a Ernst Bloch en 1962; Prólogo a Escritos Filosóficos Tempranos, Ediciones Akal, 2010)